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1.4 Ciencias de la Educación

SOCIOLOGÍA

La sociología es una disciplina que se encarga de analizar lo que ocurre o ha ocurrido en una sociedad. Disciplina significa compromiso, permanencia, profundidad y gusto. La sociología es también una actitud de conciencia crítica frente a la sociedad. En la disciplina, los estudiantes se forman según parámetros teóricos y metodológicos de investigación, clásicos y contemporáneos, que permiten identificar, describir y explicar los hechos, las relaciones y los conflictos sociales desde diferentes dimensiones (lo religioso, lo cultural, lo político, lo urbano, etc).

Las sociólogas y sociólogos, centran su atención primordialmente en los seres humanos tal y como estos aparecen en la interacción social, o sea, como actores que, en su comportamiento, se tienen en cuenta unos a otros. Los principales sistemas o unidades de interacción que interesan a los sociólogos son los grupos sociales, tales como el grupo familiar o el grupo de iguales; las relaciones sociales, entre las que se encuentran los roles o papeles sociales, las relaciones diádicas y las organizaciones sociales, desde las más formalizadas y burocráticas (gobiernos, sociedades anónimas y sistemas escolares, p. ej.) hasta las típicamente territoriales (comunidades locales, escuelas, fábricas, iglesias, etc.), que forman parte integrante de esas comunidades.

Pero, si bien los sociólogos se ocupan principalmente de los seres humanos en su interacción social también estudian los agregados sociales o poblaciones, en su organización institucional.

BIOLOGÍA

Los seres vivos son sistemas muy complejos que se estudian desde múltiples aspectos. Dado el inmenso campo que cubre la biología, que abarca niveles de organización de complejidad tan diversa como pueden ser las moléculas y las poblaciones de organismos, son numerosas las ramas y las ciencias en que se divide, todas ellas ligadas íntimamente entre sí, como derivaciones y proyecciones distintas de un único fenómeno: la vida.

La Biología es la ciencia de la vida, su nombre se está conformado por las raíces griegas bios (vida) y logos (estudio o tratado). La biología se dedica al estudio de los seres vivos y todo lo que con ellos se relaciona.

La definición de biología nace del griego Bio, el cual tiene un significado referente a la vida y Logía, que significa estudio o ciencia. Con esto podemos entender que la biología no es más que el estudio de la vida en términos generales, es decir, no se conforma con estudiar a la humanidad, sino a todo aquello que forme parte de la naturaleza y que tenga vida tanto en nuestro planeta como en el resto de los astros existentes en el universo. Aunado a esto, esta ciencia se encarga de estudiar profundamente el origen de la vida y la evolución.

Lo interesante de esta ciencia, es que no se centra en un solo objetivo, sino que profundiza totalmente en la vida a niveles generales, en la morfología de un ser vivo, nutrición, sexualidad y reproducción. También describe detalladamente las características que individualizan a cada ser vivo y, de acuerdo a los resultados, termina por agruparlos por especie y estructurar con una dinámica bastante funcional las leyes regentes en cada una de ellas, de manera que los resultados de las investigaciones nos sirvan en un futuro. La biología nos muestra que un ser vivo puede partir desde una molécula y evolucionar.

Dentro de la definición de biología nos encontramos con el origen griego de la palabra, sin embargo, también es importante mencionar que el término fue publicado por primera vez en el año 1766 por el meteorólogo Michael Christoph Hanow en su obra “Philosophiae naturalis sive physicae dogmaticae: Geologia, biologia, phytologia generalis et dendrologia”. Posteriormente fue mencionada en el año 1800 por el fisiólogo Karl Friedrich Burdach. Para esas épocas el verdadero significado de la palabra era confuso, sin embargo, gracias a estos estudiosos y a los científicos actuales, podemos tener una idea amplia de lo que es la biología.

Esta es una ciencia bastante amplia y compleja que no solo se encarga de estudiar a los seres vivos, sino que también los describe y agrupa de acuerdo a sus características. En muchos libros de biología se cuenta que la escala en la que esta ciencia investiga a los seres vivos es tan alta, que comienza desde microorganismos y subcomponentes hasta los sistemas más complejos de la humanidad, vida animal y de la naturaleza en general. Actualmente la biología tiene una subdivisión que se categoriza de acuerdo a los tipos de organismos existentes y su escala de estudio.

ANTROPOLOGÍA

La antropología estudia la diversidad de las realizaciones socioculturales del ser humano, incluida la emergencia misma de los humanos en sus entornos ecológicos. La antropología no está limitada en su objeto específico. Toda realidad pertinente para la comprensión de lo humano puede formar parte de su campo de investigación. Por ello, los antropólogos están habituados a la flexibilidad de los enfoques teóricos. Su formación consiste normalmente en un cuerpo de teoría clásica que, progresivamente, se va especializando en algún área concreta de interés. En la actualidad, estas áreas son innumerables: procesos económicos, técnicas y tecnologías, formas de conocimiento, prácticas lingüísticas, formas simbólicas, políticas, religiosas, jurídicas, educativas, escenarios corporales y subjetivos, formas de estructuración social según diferencias étnicas, de género, etcétera. En cualquiera de estos campos —entre muchos otros—, los antropólogos intentan ampliar el conocimiento acerca de cómo los seres humanos producen sociedad y cultura.

Debido a sus orígenes históricos, la antropología es identificada a menudo como una ciencia especializada en el estudio de sociedades muy diferentes de la nuestra, «otras sociedades». Sin embargo —especialmente a lo largo de las últimas décadas—, los antropólogos hemos llegado a comprender que tal diferencia conceptual entre «nosotros» y «los otros» se convierte en ficticia, una vez que aprendemos a mantener un adecuado extrañamiento de lo propio. Hoy la antropología rechaza toda forma de exotismo, pues nada es realmente externo a su verdadero objeto considerado del modo más general: la acción social humana situada en concretos entornos de práctica.

La flexibilidad teórica de la antropología se corresponde con una metodología de investigación que es también extremadamente flexible. La etnografía basada en trabajo de campo antropológico es la marca distintiva de la disciplina; así como sus variantes etnohistóricas, basadas en documentación. El proceso metodológico de la etnografía concluye en un texto narrativo que toma por objeto acciones y experiencias humanas en entornos concretos. Durante el trabajo de campo, el investigador obtiene una experiencia de comunicación con las personas, y de participación en sus escenarios vitales. La entrevista, la observación de acciones situadas, y la producción de documentos suelen mencionarse como componentes fundamentales de esta metodología. En realidad, esos tres componentes acogen una diversidad de técnicas concretas tan amplia y flexible como podamos imaginar.

La antropología basa todo su potencial de producción de conocimiento en la facultad que poseemos los seres humanos para hacer inteligible el comportamiento de los seres humanos. Por eso, la antropología es una ciencia social reflexiva. Una parte fundamental de esa reflexividad consiste en el reconocimiento de que la habilidad interpretativa del investigador no puede desarrollarse en solitario; sino que depende crucialmente de la incorporación de las voces y experiencias de las personas. Así considerada, la antropología es una ciencia basada en el diálogo sociocultural, lo que la convierte en una disciplina con grandes posibilidades de aplicación a las situaciones que los propios agentes sociales consideran como problemáticas.

FILOSOFÍA

La palabra filosofía es un término griego que significa «amante» («filos») de la sabiduría («sofía»). La invención y el sentido de su término se atribuyen al antiguo filósofo griego Pitágoras, el cual, interrogado por el rey Leontas, si él era un sabio, contestó: Yo no soy sabio («sofos»), sino un amante o un buscador de la sabiduría (filósofo). Con ello quería expresar, modestamente, que no poseía la ciencia, pero que trabajaba para adquirirla, insistiendo más en lo que no sabía que en lo que sabía. Los hombres han tenido siempre necesidad de buscar la sabiduría y por eso el filosofar ha acompañado a la humanidad desde sus orígenes, en una forma más o menos perfecta. La búsqueda de la sabiduría ha sido, en todos los pueblos y en todas las culturas, una urgencia, que ha manifestado el grado de evolución y de progreso de la humanidad.

Para que conozcamos mejor lo que es la filosofía debemos compararla con las demás ciencias. ¿En qué se diferencia la filosofía de cualquier ciencia?

Hay muchas maneras de «conocer» una misma cosa. Supongamos que nos hallamos contemplando en una hermosa noche primaveral el cielo estrellado. La belleza silenciosa del firmamento nos habla de grandezas infinitas que nos sobrecogen. Ahora bien, el conocimiento que tenemos de una noche serena y de los astros que vemos brillar misteriosamente en el cielo, puede ser de muchas clases. Por de pronto, poseemos el conocimiento de los sentidos, que nos presentan el panorama del cielo y de los astros, y de la tierra iluminada por la luna, y de los objetos sombreados que están al alcance de nuestra vista en la penumbra nocturna. Este conocimiento lo obtenemos por la vista, que es una facultad sensitiva. Se llama conocimiento sensitivo o sensación. Por él conozco solamente las cosas que tengo inmediatamente presentes. Es común al hombre y a los animales, provistos de ojos muy parecidos a los del hombre.

Pero el hombre tiene un conocer que sobrepasa el de los sentidos. En la noche serena no solamente recibo la impresión material en mi vista, sino también se agolpan dentro de mí otros conocimientos sobre los objetos que estoy viendo. Comparo unas estrellas con otras; me doy cuenta de su movimiento; de su inmensa distancia a la tierra; veo que se me presentan como luminosas y de ahí deduzco que deben tener un brillo equivalente a las materias incandescentes; es decir, voy formando una serie de «ideas» y de «relaciones» entre los objetos que contemplo con la vista. Este conocimiento es ya totalmente diferente del animal, porque éste no puede conocer las «relaciones», ni poseer «ideas» del mundo exterior, y compararlo con el interior, como puede hacerlo el hombre. Pero el conocimiento que todos los hombres tenemos del cielo estrellado, es un conocimiento «vulgar», es decir, que no llega a penetrar en la íntima naturaleza de los astros, del firmamento en que los astros aparecen como adheridos, ni sabe por qué leyes rigen los movimientos de las estrellas, planetas, satélites, o conjuntos de estrellas. Existe, por tanto, un conocimiento más perfecto de la realidad de una noche serena, y es el de la ciencia astronómica. El astrónomo al contemplar el cielo tiene una penetración muy superior de la realidad de los astros, que el hombre común. Porque conoce el «porqué» de las distancias, del movimiento, de la naturaleza íntima de los astros, y su asombro es por ello inmensamente superior al del conocimiento puramente vulgar. Al paso que éste no puede dar razón de los fenómenos que contempla, el astrónomo le explicará las «causas» de los

eclipses, y sus periodos, hasta poder predecirlos; la trayectoria de los astros, hasta poder anticipar el momento preciso en que la estela de un cometa va a aparecer en el horizonte de la tierra; el astrónomo conoce la materia de que están constituidos los astros, las distancias casi infinitas que separan a algunos de ellos de la tierra, la velocidad con que se mueven y las leyes físicas por que se rigen tan armoniosamente en sus movimientos sin provocar el cataclismo que un choque que entre dos estrellas significaría. En una palabra: el astrónomo puede dar la «razón», la «explicación», las «causas», del ser y del movimiento de los cuerpos celestes, y esto es lo que se llama el conocimiento científico, o la ciencia. Al paso que el conocimiento común o vulgar se contenta con saber lo más externo de la realidad, sin penetrar su fundamento, el científico llega hasta darnos razón de los fenómenos externos que están a la observación inmediata del hombre común. La superioridad del hombre de ciencia, consiste en que al conocer el porqué de los fenómenos pueda establecer las leyes por que los seres se rigen, y así prever los efectos que pueden producir y explicar, aun con anticipación, los efectos o fenómenos futuros. Y esto con una seguridad que se funda en la constancia misma de las leyes naturales bien conocidas. La ciencia, pues, es el conocimiento de las cosas por sus fundamentos, razones y causas. Para poner otro ejemplo, todos sabemos que ciertas hierbas o ciertas drogas curan determinadas dolencias. Pero mientras nos fundamos en las experiencias comunes, sólo poseemos el conocimiento vulgar de las mismas. El hombre de ciencia, el médico, no solamente sabe que ciertos elementos sanan, sino también conoce los ingredientes que poseen y su manera de obrar en el organismo. Por este conocimiento «científico», se distingue el médico del curandero, y puede, por lo mismo, aplicar aquél los remedios con una seguridad de que carece éste.

Hemos distinguido el conocimiento «científico», del «vulgar». Pero, ¿cuál es el conocimiento «filosófico»? Volvamos otra vez a contemplar la noche serena con el astrónomo. Después que nos hemos maravillado ante las inconcebibles referencias que el sabio científico nos ha dado sobre la realidad del mundo sideral, nos quedan todavía algunas preguntas que hacer. No quedamos aún satisfechos con las explicaciones del hombre de ciencia, comprobables por el cálculo, el espectro o la experiencia múltiple de que podemos valernos. Porque si preguntamos al astrónomo: ¿Cuál es el origen del universo? ¿Cuándo comenzó a brillar el mundo de las estrellas en el firmamento? ¿Cuál es el destino último del universo? ¿Por qué existe el universo en vez de no existir?… A todas estas interrogaciones el hombre de ciencia enmudece: él solamente puede explicarnos lo que está al alcance de su experiencia y de sus cálculos matemáticos. Pero estos problemas escapan al análisis experimental y al cálculo matemático. El astrónomo no posee medios para respondernos. Entonces es cuando en el hombre aparece la «filosofía». La filosofía es la ciencia que nos da las últimas explicaciones sobre la realidad. En virtud de los primeros principios que la filosofía debe estudiar, ella es la única que puede llegar más allá del conocimiento puramente experimental, y, aplicando dichos principios y coordinando los últimos resultados de la ciencia, da un paso más allá, el último paso del conocimiento, y se pregunta sobre el último origen y el último fin del universo y la razón de su existencia. Esta es la diferencia entre la filosofía y las ciencias. Las demás ciencias: la astronomía, la física, la química, la biología, la medicina, la geología, &c., nos dan las explicaciones «inmediatas», científicas de la realidad. Pero los últimos interrogantes, las «últimas» explicaciones pertenecen a la filosofía. La filosofía es, pues, la ciencia que nos da las causas, las razones y fundamentos de la realidad, pero no cualesquiera causas, sino las causas últimas. Aquí reside la característica, y el valor

particular del conocimiento «filosófico» sobre el conocimiento «vulgar», y aún sobre los demás conocimientos «científicos».

Precisamente porque la filosofía nos da las últimas explicaciones, comprenderemos ahora por qué se dice frecuencia que la filosofía es el «fundamento» de todas las ciencias. Efectivamente, así como el conocimiento vulgar debe admitir las conclusiones de los hombres de ciencia, así éstos deben admitir las conclusiones de la filosofía y guiarse por ellas su investigación científica. La filosofía es la ciencia de los primeros principios, y todas las ciencias necesitan de estos primeros principios para guiarse en su actividad intelectual. La filosofía es la ciencia que nos dice cómo hay que pensar, cual es el fundamento y origen último del universo, y es claro que todas las ciencias deben guardar las reglas para pensar acertadamente y examinar la realidad a la luz de su origen primero.

Además, la filosofía es también la ciencia «coordinadora» de todas las demás ciencias. En realidad, cada una de las ciencias estudia una parte del cosmos, a veces una parte muy pequeña, muy especializada. Pero bien sabemos que todas las partes del cosmos están íntimamente ligadas entre sí. Las leyes naturales lo penetran todo, y afectan a todos los seres. Esto nos muestra que existe cierta unidad entre todas las partes del universo, y eso mismo nos está indicando que las ciencias no pueden ser independientes unas de otras, sino que se completan y se ayudan mutuamente. Ahora bien, es precisamente la filosofía, por estar encima de todas las ciencias, la que en último término determina el verdadero carácter de sus relaciones, v. g., acerca de la jerarquía de las ciencias. ¿Cuáles son la superiores; los materiales, las vitales, las espirituales, las teóricas, las prácticas, las individuales, ¿las sociales? Este poder de coordinación, ilumina de tal manera el campo de las ciencias, que casi todos los grandes investigadores se han visto necesitados a solicitar el apoyo de la filosofía, y aún a hacer incursiones en el campo de la filosofía, para poder completar y aclarar sus propios resultados científicos y llegar a una visión de conjunto de los conocimientos humanos. Precisamente, cuanto más avanza la ciencia y más urgente es la necesidad de las especializaciones, se requiera más todavía el influjo coordinador de la filosofía, si no se quiere caer en una especialización mecánica, abstracta e inhumana, que haga perder al hombre el horizonte y la noción de su posición como hombre en el universo.

PSICOLOGÍA

La psicología es una de las ciencias sociales más fascinantes y complejas y en esta entrada veremos de qué se trata y qué estudia. 

Si hay una especialidad de las ciencias sociales que llama por igual la atención de propios y extraños es la psicología. Dada la naturaleza curiosa de nuestra especie, es normal que tantas personas experimenten cierto interés por esta disciplina. Todos, en algún momento, nos hemos sentido intrigados o atraídos por, al menos, un aspecto relacionado con la psicología, pero comencemos por lo elemental.

La psicología es una ciencia amplia y compleja que participa de las ciencias sociales y de las ciencias médicas, puesto que su campo de estudio abarca los aspectos conductuales y biológicos de los individuos.

El término psicología proviene de las voces griegas:

  • Psique, que podría traducirse al castellano actual como: esencia.
  • Logia, que era el término que usaban en Grecia para designar al estudio.

De forma tal que, apegados al significado literal de ambos vocablos, tendríamos que la psicología es una disciplina sistemática que se encarga de estudiar la esencia humana, lo cual debe entonces interpretarse como: el estudio de lo intangible.

Pero de esta disciplina científica existen muchas escuelas, por lo tanto, del término se hayan distintas acepciones. Veamos entonces qué es la psicología basados en los planteamientos de ciertas escuelas de la psicología y algunos autores.

La psicología según…

Watson, uno de los precursores y más grandes defensoras de la psicología conductual, en su ensayo publicado en 1913 y titulado: “la psicología tal como la ve un conductista” plantea que la psicología, desde su postura conductista, es una rama de las ciencias naturales cuyo propósito es predecir y controlar la conducta y el comportamiento humano. Además, no considera que los aspectos introspectivos del hombre sean del interés de la psicología por cuanto carecen de objetividad y, deja claro que, en su opinión, la psicología adquirirá un mayor cariz científico en la medida en que se aleje de la introspección.

Por otra parte, Titchener, considerado el padre del estructuralismo además de un gran introspeccionista, un año más tarde y en respuesta al mismo Watson publica el artículo: “acerca de la psicología tal como la ve un conductista”, donde defiende a una psicología que abarca y estudia todos los aspectos de la experiencia del hombre, tales como: las percepciones, los sentimientos y los pensamientos individuales.

En esa misma línea William James, en la que se considera la obra más importante sobre psicología escrita en inglés a la fecha y que se titula principios de la psicología, también se refiere a la psicología como: la ciencia de aquellos fenómenos que entrañan una complejidad tal, que pueden ser percibidos como caóticos. Entre los “fenómenos caóticos” que señala James se encuentran: las reflexiones, las emociones, los deseos, entre otros fenómenos de la mente.