4.1 ¿Cómo Motivar?
La Psicología humanista-existencial es un movimiento programático, surgido en Norteamérica en la década de los sesenta, orientado a promover una psicología más interesada por los problemas humanos, que sea: “una ciencia del hombre y para el hombre” (B. Smith, 1969).
La Psicología humanista-existencial, considerada como la tercera fuerza, después del psicoanálisis y el conductismo se crea la Asociación Americana de Psicología humanista – existencial con la presidencia de Abraham Maslow como su fundador.


Los motivadores intrínsecos son aquellos que se basan en la realización de la actividad en sí misma. Los seis motivadores intrínsecos son:
– Autonomía (es una necesidad psicológica vital del ser humano que, cuando no la satisfacemos, puede tener impacto incluso a nivel fisiológico).
– Sentido de competencia (las personas que sientan que el reto está a la altura de sus talentos están en la franja de flujo óptimo)
– Novedad y aprendizaje (se necesita enriquecer a la persona con actividades novedosas “un cambio” donde las personas aprendan y regresen al flujo óptimo)
– Relación y pertenencia (las relaciones sociales cercanas nos ayudan, nos dan apoyo emocional cuando enfrentamos un mar de situaciones difíciles)
– Trascendencia (¿en qué medida su trabajo hace la diferencia con otros seres humanos?)
Los motivadores extrínsecos, una forma de identificarlos es cuando las personas realizan una actividad únicamente como medio para conseguir un fin. Es decir, cuando lo que le interesa a la persona es principalmente este fin, las consecuencias de hacer algo. Algunos motivadores extrínsecos son:
– Reconocimiento (día a día como parte de la actividad: puede motivar la competencia, las relaciones y el aprendizaje intrínseco)
– Premios, incentivos y bonos.
– Diplomas, trofeos
– Evaluaciones, notas
– Fechas limite
– Castigos (implica la realización de una conducta frente a otra que necesita ser corregida o modificada)
Es importante cuidar como y cuando entregar un motivador extrínseco, porque pueden tener costos escondidos. Recordemos que una recompensa extrínseca es definida como “cualquier cosa que una persona da a otra a cambio de servicios o logros”.
Algunos de los circuitos implicados en la motivación, para Alcaraz y otros (2001) son, desde el punto de vista fisiológico, los siguientes:
• Circuito de Papez (diencéfalo – tálamo –corteza): produce una sensación placentera y es positivamente reforzante.
• Circuito septo-hipocámpico (corteza –hipocampo – tálamo – hipotálamo – diencéfalo): también es positivamente reforzante, pero al mismo tiempo resulta inhibidor de ciertas Conductas.
• Circuito amigdalino (amígdala – hipotálamo): está asociado a reacciones de miedo, rabia y agresión, además de establecer las principales características de la reacción defensiva.
Las neuronas de muchas de estas áreas cerebrales involucradas utilizan como neurotransmisor la dopamina, que está asociada a los efectos placenteros que proporcionan las recompensas naturales; otras sustancias químicas relacionadas son las endorfinas, responsables de reducir los efectos negativos de estímulos que pueden resultar dolorosos o estresantes (Palmero et al., 2002).
