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4.4 Bienes de la Corona

El Patrimonio de la Corona (también llamado Real Patrimonio) es el nombre que recibió, en el siglo XIX y hasta 1931, la institución que gestionaba todas las propiedades pertenecientes a la Corona de España. Dichas propiedades incluían palacios, monasterios, fincas diversas y bienes muebles como pinturas, objetos de arte o mobiliario. Se englobaba dentro de la Real Casa y Patrimonio de la Corona de España y es el antecedente histórico de Patrimonio Nacional.

En la Alta Edad Media y en Castilla, el patrimonio real se componía de dos tipos de bienes. Unos eran pertenecientes a la vinculación aneja a la Corona, y otros adquiridos por los reyes de sus parientes antes o después de entrar a reinar. En la Corona de Aragón, por su parte, procedían de las contribuciones y derechos feudales que se aplicaban para el sostenimiento de la Casa Real, de forma relativamente parecida en cada reino que fueron componiendo esta especie de Confederación, aunque, al parecer, el patrimonio procedente de Valencia era de mayor consideración. La concepción pactista en la Corona de Aragón favoreció más el control del patrimonio real frente a lo que ocurría en Castilla donde los monarcas siempre gozaron de mucho más poder y fueron menos controlados por el ordenamiento jurídico y por las Cortes.

Tributos de los Indios y Castas

Sistema o sociedad de castas colonial es un concepto historiográfico moderno, cuya existencia real ha sido recientemente cuestionada, según el cual el Imperio Español, durante la administración de sus posesiones de América, habría clasificado a las personas por razas y cruces étnicos para organizar un sistema social estratificado.

Resultado de imagen de tributo de los indios y castas wikipediaDe acuerdo con este sistema, la sociedad americana bajo la dominación española se organizó como una pirámide jerárquica que ubicaba en la cúspide a los españoles (peninsulares y criollos), y bajo ellos, a la mayoría de la población integrada por indios o naturales (pueblos originarios), negros (traídos como esclavos de África) y castas (descendientes de relaciones sexuales entre las tres grandes ramas étnicas anteriores). Robert Cope lo define como «un orden jerárquico de grupos raciales clasificados según la proporción de sangre español».1​ Algunos autores consideran que existe una continuidad entre el sistema de castas colonial y los procesos actuales de discriminación racial en los países hispanoamericanos.

La idea de que el Imperio Español estableció en sus provincias americanas un sistema de castas fue formulada por primera vez en la década de 1940 por los historiadores argentino Ángel Rosenblat y mexicano Gonzalo Aguirre Beltrán, en sus obras La población indígena de América, desde 1492 hasta la actualidad (1945) y La población negra de México 1519-1810 (1946), respectivamente.