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5.3 Evaluación

  • Diseño de actividades para evaluar los aprendizajes

El diseño de actividades para evaluar los aprendizajes se determina a partir de los objetivos y actividades de aprendizaje planeados y diseñados con anterioridad. Es importante recordar que hay actividades de aprendizaje que propician la interrelación entre conocimientos conceptuales, procedimentales y actitudinales, por lo tanto, también se deben diseñar actividades que permitan evaluar si el estudiante aprendió los hechos, conceptos, procedimientos y actitudes plasmados en los contenidos. Igual que en las actividades de aprendizaje, es preciso diseñar actividades de evaluación que integren los diferentes tipos de contenidos.

De acuerdo con la propuesta de algunos teóricos, la evaluación del aprendizaje puede ser inicial o diagnóstica, formativa y sumativa, esta última también se conoce como acumulativa o final.

A partir de estas propuestas y de los diferentes tipos de aprendizaje (conceptuales, procedimentales, actitudinales, solución de problemas y significativos), se identificaron cinco tipos de actividades para evaluar los aprendizajes:

a) Actividades de evaluación inicial

Estas actividades identifican si el estudiante cuenta con los requisitos de conocimientos previos relacionados con el programa educativo, y las habilidades tecnológicas necesarias para la educación a distancia. Con este tipo de actividades el asesor advierte el nivel de conocimientos del grupo e identifica las potencialidades de los estudiantes, las cuales pueden apoyar, en un momento determinado, a otros compañeros; además con esa información se pueden ajustar las actividades de aprendizaje y los tiempos de estudio. Generalmente, consisten en resolver cuestionarios con preguntas abiertas sobre los temas que se abordarán en el programa educativo.

b) Actividades de evaluación formativa

Están estrechamente relacionadas con las actividades de aprendizaje. Permiten identificar y describir si las situaciones de aprendizaje están propiciando que el estudiante construya o reconstruya sus conocimientos. Con estas actividades se perciben los procesos más que los resultados (productos) y estarán presentes durante todo el desarrollo de la instrucción, de manera integral y sistemática. Son útiles para que el estudiante reconozca su propio aprendizaje, así como los logros obtenidos o los vacíos y dificultades que se le presentan para apropiarse de ese conocimiento. El asesor puede observar los avances o retrocesos para reforzar y apoyar al estudiante; un ejemplo de este tipo de actividades evaluativas es la elaboración de un mapa conceptual que resume de manera esquemática y jerárquicamente lo aprendido.

c) Actividades de evaluación integradoras

Para Chan y Tiburcio (2000), son aquellas que permiten cerrar la unidad de conocimiento que se esté abordando; se considera integradora porque retoma las actividades planteadas al inicio, de modo que el estudiante integre lo que sabía, lo que ignoraba o consideraba necesario aprender, y lo que realmente aprendió; puede ser un ejercicio de aplicación de los contenidos a situaciones o problemas reales o hipotéticos.

d) Actividades de evaluación sumativa

Proporcionan información sobre los resultados finales en términos cuantitativos y cualitativos, es decir, describen los procesos, se evidencian y valoran los resultados o productos alcanzados por el estudiante. Generalmente el resultado de éstas permite emitir una calificación a partir de criterios o normas establecidas. Por ejemplo, en un seminario de tesis la evaluación sumativa será el resultado de las actividades de aprendizaje formativas: etapas para elaborar un proyecto de tesis y como producto final, la elaboración del proyecto de tesis y primer borrador de la misma.

e) Actividades de autoevaluación

Son exclusivas para el estudiante, le proporciona información sobre su propio aprendizaje. Ubican el estado de conocimientos en el que se encuentra con relación a los contenidos por aprender. Generalmente son auto exámenes, presentados al final de cada unidad, tema o programa educativo. Las respuestas correctas se encuentran en algún apartado de la guía de estudios. Si responde correctamente, los aprendizajes podrían convertirse en aprendizajes significativos, en caso contrario, pueden motivarlo para que estudie nuevamente el tema o busque información complementaria.

En la educación a distancia es importante establecer claramente los criterios que se utilizarán para la evaluación. Los estudiantes deben conocer desde el inicio del programa educativo cómo serán evaluados, cuáles serán las evidencias, los tiempos de entrega, las características de las diferentes actividades evaluativas (ensayos, investigaciones, mapas conceptuales, cuadros sinópticos, reportes de prácticas de campo, exámenes orales por videoconferencia, exámenes escritos, etcétera).

Selección de medios para las actividades de evaluación

La selección de los medios que se realizó para las actividades de aprendizaje, se retoma para las actividades de evaluación.

Los medios que permiten evaluar los aprendizajes a distancia pueden ser los siguientes:

• Audioconferencia.

• Videoconferencia.

• Chat.

• Foro de discusión.

• Páginas web.

• Video (se graba al estudiante realizando algún procedimiento).

  • Evaluación del prototipo del programa educativo a distancia

Es conveniente que la primera versión de cualquier programa educativo a distancia se pruebe y evalúe, antes de ponerlo a disposición de los destinatarios finales. A este primer programa se le denomina prototipo. Cabe recordar que la evaluación es un proceso que facilita el acopio y análisis de información relevante para apoyar juicios de valor sobre el objeto evaluado, éstos se utilizan para reconducir o rediseñar, si fuera el caso.

Poner a prueba un programa educativo permite hacer una revisión del diseño y de los procedimientos de implementación, confrontar de manera formal si los resultados que se esperan alcanzar son los determinados en el objetivo general, valorar a cada uno de los responsables de los procesos e identificar los recursos y limitaciones con los que se llevará a cabo el programa.

Una evaluación rigurosa del prototipo implica la intervención de evaluadores (internos y externos) de diseño instruccional, de materiales didácticos, del uso de medios tecnológicos, de evaluación de los aprendizajes, etc. Por consiguiente, un alto costo e inversión de tiempo.

La realidad de nuestras instituciones educativas indica que no hay presupuesto para este tipo de evaluaciones. La mayoría de los programas educativos a distancia aplican lo que Kirkpatrick (2000) llama “evaluación de las reacciones”. Consiste en recabar información sobre las actitudes, impresiones y percepciones que tienen los involucrados en el proceso enseñanza-aprendizaje: tomadores de decisiones (directivos), responsables de los procesos, estudiantes y asesores.

En la mayoría de los casos lo que se evalúa son las reacciones de los estudiantes, asesores y tomadores de decisiones, ante diversos aspectos del programa educativo a distancia.

A continuación, se presentan sólo algunos:

• Objetivos (expresados, alcanzados, modificados).

• Contenidos (suficientes, claros, actualizados).

• Situaciones de aprendizaje (produjeron aprendizaje, redactadas con claridad).

• Situaciones para evaluar los aprendizajes (parcial, incompleta, desarticulada).

• Materiales didácticos (suficientes, estructurados, actualizados).

• Medios de comunicación (inadecuados, fallas de comunicación).

• Actuación y habilidades del asesor (asesoría oportuna, habilidad en el uso de medios de comunicación, aclaración de dudas).

• Cuestiones administrativas (inscripción, emisión de calificaciones, distribución de materiales didácticos).

Frecuentemente, en la evaluación del prototipo intervienen un grupo de estudiantes con características similares a las identificadas en el diagnóstico (grupo piloto), un grupo de asesores y los tomadores de decisiones. Las reacciones de estos integrantes permiten tener una visión global de cómo se ha desarrollado el programa a distancia. Además, explora contraposiciones entre las percepciones de los que están evaluando, pues pueden existir problemas que sean detectados por unos y por otros no. Por ejemplo, la falta de apoyos técnicos al asesor, la tardanza en la respuesta del

asesor a sus estudiantes, situaciones de aprendizaje mal desarrolladas, posibles fallos en la organización del programa, etcétera.

La visión de los tomadores de decisiones es importante. En la mayoría de los casos no intervienen en el desarrollo del programa educativo a distancia, pero su participación en la evaluación puede arrojar información sobre el desarrollo del programa. Si se coloca como observador externo tiene la oportunidad de ser objetivo y percibir los sucesos producidos durante el desarrollo del curso, puesto que en muchos casos se convierte en el centro de quejas, tanto del estudiantado como de los asesores.

Para el acopio de la información se emplean un grupo de técnicas: cuestionarios, escalas, observación, entrevistas; las más usadas son las dos primeras. Es necesario establecer de antemano los indicadores que servirán de referente, por ejemplo, si se quiere saber si el programa propicia el aprendizaje, se establecerán las evidencias que demuestren que el estudiante ha adquirido determinados conocimientos. Algunos de estos indicadores se encuentran en los objetivos de aprendizaje.

Dependiendo de la técnica de acopio de información que se utilice para medir la reacción será la manera como se presenten los resultados. Existen varias formas de interpretar los datos que arrojan las técnicas.

Es recomendable que exista un grupo de evaluadores, pero volvemos al problema del financiamiento; por lo tanto, el coordinador del proyecto y los demás integrantes del grupo interdisciplinario establecerán los elementos de su área que desean explorar. Para ello, de manera conjunta se elaborarán uno o varios instrumentos, esto dependerá de los tiempos establecidos para la evaluación del prototipo y del número de estudiantes y asesores que participen en la evaluación.

La evaluación del prototipo permite conocer algunos aspectos del programa educativo a distancia, tales como:

• Si se desarrolla de acuerdo con la planeación establecida.

• Si es necesario corregir posibles deficiencias en cuanto a la metodología, las actividades de aprendizaje y de evaluación, los recursos utilizados, etc.

• Si es necesario complementar los contenidos con otros materiales didácticos.

• Si los medios de comunicación permitieron una buena interacción entre los estudiantes y el docente-asesor.

• Si las necesidades detectadas fueron satisfechas.

• Si los estudiantes reconocen que los conocimientos adquiridos en el programa educativo a distancia podrán transferirlos a otras situaciones de aprendizaje.

• Si la participación del asesor fue acertada y expedita, etcétera.

Los resultados de la evaluación se plasman en un informe que se elaborará a partir del acopio y procesamiento de la información y del análisis de datos (cuantitativos y cualitativos).

Esta información permite a los tomadores de decisiones y al equipo multidisciplinario determinar si el programa educativo propicia en los estudiantes la adquisición de los conocimientos y habilidades señalados en los objetivos de aprendizaje y, por lo tanto, si se alcanzó la meta educativa de la institución.

Si se alcanzaron los objetivos y la meta educativa, entonces se pasa al último momento del diseño instruccional: la puesta en marcha del programa educativo a distancia. En caso contrario, si se detectó que era necesario realizar modificaciones o adecuaciones en cualquiera de los momentos del diseño instruccional: elaboración del objetivo general, organización de contenidos, diseño de los objetivos y actividades de aprendizaje y de evaluación, entonces se solicita que los responsables de los procesos se lleven a cabo las modificaciones y adecuaciones detectadas. Finalmente se pone en marcha el programa educativo. Se hace la recomendación de realizar evaluaciones periódicas del programa para su actualización.