6.1 Inclusión
Hacer efectivo el derecho a la educación exige garantizar que todos los niños, niñas y jóvenes tengan, en primer lugar, acceso a la educación, pero no a cualquier educación sino a una de calidad con igualdad de oportunidades.
Avanzar hacia la inclusión supone, por tanto, reducir las barreras de distinta índole que impiden o dificultan el acceso, la participación y el aprendizaje, con especial atención en los alumnos más vulnerables o desfavorecidos, por ser los que están más expuestos a situaciones de exclusión y los que más necesitan de la educación, de una buena educación.
Formación pedagógica
Un docente formado para la inclusión educativa necesita contar con una amplia y sólida formación pedagógica. Los postulados de la pedagogía activa apropiados a partir de los grandes pedagogos (Calvo 1998), además del conocimiento de los postulados de la pedagogía crítica, pueden ser de gran utilidad para contar con las competencias que lleven a flexibilizar los espacios de enseñanza y de aprendizaje y formar, a partir de propuestas que reconozcan las capacidades cognitivas y expresivas de los niños, niñas y jóvenes de sectores vulnerables.
De lo anterior surge la pregunta: ¿qué de la escuela o del sistema educativo impide que la escuela se adapte al niño? Es posible responder, la inflexibilidad curricular, es decir, la imposibilidad de adecuar un currículo dependiendo de las necesidades especiales o específicas de un estudiante en particular a la homogenización de los resultados, a la masificación de los individuos, es decir, exigirles a todos los estudiantes lo mismo sin tener en cuenta las posibilidades, limitaciones e intereses de cada quien o su recorrido formativo.
Algunas de las condiciones identificadas en la práctica educativa en los salones de clase son:
- La inclusión depende de las actitudes de los maestros hacia los alumnos con necesidades educativas especiales, su capacidad de establecer relaciones sociales y la percepción de las diferencias en las aulas y su habilidad para atenderlos.
- Los maestros necesitan un repertorio de habilidades, conocimientos y recursos pedagógicos, métodos adecuados y materiales, además de tiempo, al estar atendiendo a la diversidad.
- Los maestros requieren apoyo del interior y exterior de la escuela. El liderazgo de los directivos, de los distritos escolares, de la comunidad y del gobierno es crucial. La participación entre la escuela y los padres es un prerrequisito para la educación inclusiva.
- Los gobiernos deben expresar y clarificar puntos de vista de la inclusión y proveer condiciones adecuadas con las cuales permitir un uso flexible de los recursos.
